Novedades

Volver

2019, a 2 minutos del fin del mundo

05/02/2019

El Reloj del Juicio Final fue creativo por el Boletín de Científicos Atómicos como una metáfora de lo cerca que está la humanidad de destruir el planeta.

Fue creado durante la Guerra Fría y desde entonces, el tiempo ha cambiado 20 veces. Originalmente, representaba la amenaza de una guerra nuclear global, pero ahora se considera que existen otros peligros en contra de la seguridad global

El año pasado, el grupo de científicos y académicos, entre ellos numerosos premios Nobel, pusieron el reloj a 2 minutos de la medianoche. Las 11.58 p.m. es lo más cerca que hemos estado de simbolizar la perdición, que no hayan cambiado también es una mala noticia.

¿Según qué criterio se mueven las manecillas?

En su primera edición, en 1947 estaba a 7 minutos. En 1991, con el final de la Guerra Fría, Rusia y Estados Unidos prometieron reducir su arsenal nuclear, el Reloj se posicionó a 17 minutos del amanecer. Esa fue la vez que más lejos estuvimos del apocalipsis.

Nos hemos ido acercando debido a pruebas y ventas de armas, efectos del cambio climático, desinformación, tensiones mundiales, entre otros. En 2018, el reloj se acercó a la medianoche debido a la salida de EEUU del Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio, el anuncio de Donald Trump sobre retirar a EEUU del Acuerdo Climático de Paris, el cual es el principal acuerdo mundial para abordar el cambio climático. Las emisiones mundiales de dióxido de carbono que parecían estabilizarse a principios de esta década, reanudaron su ascenso en 2017 y 2018.

El Boletín también suma a las amenazas nucleares y climáticas el ensombrecimiento del estado de seguridad global, acompañado por una tecnología cada vez más sofisticada y la creciente indiferencia por el conocimiento científico. Además advirtieron sobre las fake news que provocan rabia y división en todo el mundo en un momento en el que se necesita calma y unidad para salir adelante.

 

La última vez que estuvimos a 2 minutos de la medianoche fue en 1953, cuando Estados Unidos y la Unión Soviética ensayaban armas termonucleares.