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Antes y después de la pandemia

19/06/2020

Con la aparición de un virus del que todavía no se conocen de manera exacta todas las formas de contagio y aún no se descubre la vacuna, nos vimos obligados a aislarnos y a cambiar de hábitos de un día a otro.

Los argentinos tenemos costumbres muy particulares, algunas de ellas nos hacen ser admirados a nivel mundial: compartir el mate, los largos abrazos al encontrarnos con un amigo o familiar, los multitudinarios asados, los festejos cuando nuestro equipo de fútbol gana un partido… Podríamos nombrar muchas más y seguro en este momento se te vino a la cabeza algo que hacías con frecuencia y ya no podés. Hasta que se descubra la cura del Coronavirus, claro…

A nivel social, las reuniones con los nuestros se vieron condicionadas, las bombillas empezaron a tener un solo dueño y dueña, y se pausaron los besos y abrazos. La educación cambió completamente y quedó en manos de papás y mamás, lo que permitió compartir más tiempo en familia y conocer el gran trabajo que realizan día a día los maestros y maestras del mundo entero. Los universitarios debieron enfrentar sus estudios de manera virtual y más de una persona comenzó un curso online.

Nos volvimos nuestros propios profesores de gimnasia e ingeniamos métodos para cuidar la salud física y mental. El lavado de manos tuvo hasta su propio ritmo y canto para ser efectivo, el alcohol en gel un espacio especial en las mochilas y el aseo de la casa y de todos los productos que consumimos debimos pasarlos por lavandina.

Los trabajadores de la salud, los recolectores y trabajadores esenciales se volvieron héroes, porque aunque ya lo eran, esto visibilizó la importancia de que existan. Resultó una novedad trabajar desde casa para quienes tuvieron la posibilidad y hasta el uso de transporte público fue reemplazado por el uso de bicis o caminatas cuando salir se hacía indispensable: comprar comida, por ejemplo.

Inesperado. A todo lo que hacíamos antes le pusimos una pausa. Y creenos que vale la pena, por nosotros, por vos y por los otros. Llegó una nueva forma de vida. Un ahora. No sabemos si es para siempre o es sólo el capítulo de una larga serie. Amigarnos con los nuevos hábitos y costumbres puede salvarnos la vida. Esperamos que el efecto que causó la pandemia en cada persona provoque un resultado positivo. Sigamos respetando las órdenes que nos dan para no permitir que el Covid-19 se expanda.

Dejemos el antes a un lado por un rato para que el después sea con costumbres bien argentas.