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Esa sensación de sentirnos aislados del resto de los humanos

26/06/2020

En la niñez, padres, madres o tutores, se ocupan de cuidarnos, alimentarnos, educarnos, enseñar a sociabilizar, protegernos… Ya de grandes, elegimos nuestras conductas, costumbres y nos vemos obligados a tomar responsabilidades que antes eran impensadas. Esto, a veces, puede traer angustia o ansiedad. A su vez, es junto al entorno donde formamos, en muchos casos, posturas frente a la vida. Pero, ¿qué pasa si nos sentimos fuera de un grupo social, por decisión propia o por no encajar?

Bien, no pasa nada. O sí. Como jóvenes racionales, podemos entender, ver y ayudar a quien está sufriendo lo que se denomina síndrome de soledad crónica. En algún momento de nuestras vidas, muchas personas podemos sufrir episodios cortos de soledad, ya sea por elección, esto es: nos gusta estar solos o solas; o porque nos ven como “los raros” y eso hace que nos aislemos.

Estos periodos de soledad pueden durar poco y ser parte de la vida. Sin embargo, cuando sentirnos solos, el aislamiento empeora y se extiende en el tiempo, podemos presentar síntomas  y signos serios. Pedir ayuda, SIEMPRE PEDIR AYUDA es la que va. Asumirnos vulnerables es un acto heroico que pocos seres humanos admitimos. Y para eso, dentro de esta comunidad universitaria hay estudiosos del tema. Un amigo que ponga la oreja y te escuche, un alumno de psicología o psiquiatría, palabra que a veces da miedo, y sin embargo salva vidas y nos saca del lado oscuro del rincón donde estemos ubicados.

La soledad crónica se caracteriza por sentimientos constantes y continuos de sentirnos solos, alejados o separados de los demás. Nos sentimos incapaces de conectar a un nivel profundo con el otro y puede estar acompañado de incomodidad, baja autoestima y rechazo.

Y atención con esto: hasta el ser más sociable y el “alma de la fiesta”, puede sufrir soledad crónica. Nadie está exento de nada, simplemente porque somos seres humanos racionales y nuestra mente, a veces, se dispara para lados que jamás hubiésemos concebido antes.

Incapacidad de conectarnos con otros en un nivel profundo e íntimo; no tener amigos cercanos o "mejores" amigos; el enorme sentimiento de aislamiento estemos donde estemos y con quién estemos; sentir dudas sobre nosotros; intentar comunicarnos y no ser comprendidos, vistos o escuchados; cansancio, fatiga al socializar. Estos son algunos síntomas del síndrome de soledad crónica.

Si te reconocés en alguno y verdaderamente no te gusta la sensación que te provoca, pedí ayuda. No es un lugar común el hecho de arreglar las malas sensaciones con un profesional. Es una realidad porque no somos omnipotentes y no nos las sabemos todas. Para eso están quienes estudian el comportamiento humano a disposición de quienes lo necesitemos. La psicología conductual es una buena opción, va directo al problema presente.

Algo para remarcar es que, si estás cómodo, contento y a gusto estando solo, pues adelante, que no hay nada más bonito que saber y disfrutar de estar con uno mismo.