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Abandonar el nido... volar

22/12/2020

No hay una edad exacta en la que tengamos que dejar la casa de papá y mamá. Nadie nos obliga, surge por necesidad. ¿Y qué pasa cuándo tomamos la decisión?

Muchos momentos definen la vida de las personas. Crecer es inevitable, se da de manera natural. Enfrentarse al mundo y tomar las riendas de nuestra propia vida es un paso gigante no sólo para hijos sino también para padres.

Irse de la casa donde nos criaron y criamos puede darnos nostalgia y a veces recelo, pero también nos dará lecciones de las cuales a medida que crezcamos y maduremos, vamos a agradecer. No es fácil hacerse cargo de uno mismo, es necesario. Tendremos que saber cómo ganar dinero, afrontar momentos difíciles, sobrevivir sin ayuda, enfrentarnos a problemas y demás situaciones que nos convertirán en un adulto libre e independiente.

Abandonar el nido te hará llevar el registro de tus cosas, desde pagar impuestos, sacar la basura a horario, mantener vivas tus plantas; vas a aprender a apreciar más a tus padres, porque la distancia hace que las personas se vuelvan más queridas; sabrás que las cuestiones cotidianas no se realizan solas; sociabilizarás más, ya que tendrás tu propio espacio; te sentirás orgullo de vos mismo porque nada mejor que ser el actor y director de tu vida.

Si estás por dar el paso, evaluá los pro y los contra, tampoco es cuestión de volar cuando el terreno no es firme en caso de aterrizaje forzado. Algo es seguro, después de tomar la decisión, ya no serás el mismo, ya no serás la misma. La soledad es la mejor herramienta para que te conozcas y confíes en tus capacidades como persona que llegó acompañada de sus padres, pero sola en esta vida.