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Cuando los videojuegos dejan de ser divertidos. Usos y abusos

18/08/2021

La adicción a los videojuegos es un patrón de comportamiento y de pensamiento por el que la calidad de vida y la autonomía de la persona se ve limitada por la necesidad de dedicar mucho tiempo a jugar a estas formas de ocio electrónico. Normalmente, esta dependencia no solo se plasma en el hecho de tener unas ganas intensas de iniciar una partida en cualquier momento, sino que también hay problemas para dar la partida por terminada.

Se trata de un problema que la Organización Mundial de la Salud reconoce como trastorno psicológico y que quedará clasificado en 2022. Su nombre oficial será “Trastorno por videojuegos”. La adicción a los videojuegos es una enfermedad que provoca la necesidad incontrolable de jugar de forma compulsiva a juegos electrónicos. Perdés la capacidad de controlar tus ganas y tu deseo te lleva a jugar durante un gran número de horas.

Como sucede con otras adicciones, en muchos casos el paciente no reconoce su problemática. Las familias de los afectados por este trastorno se alarman al ver que esta obsesión conlleva consecuencias para la calidad de vida de estas personas.

Los afectados suelen ser jóvenes varones, ya que estos suelen ser aficionados a esta clase de entretenimiento. Si bien antes no estaba bien visto socialmente, hoy en día el ámbito gamer o de los videojuegos se ha profesionalizado muchísimo con la creación de campeonatos del mundo de determinados videojuegos.

Cuando una persona empieza a experimentar dependencia hacia este tipo de contenidos, desatiende sus obligaciones y responsabilidades habituales. En su lugar, aparecen varias señales que hacen evidente su nueva conducta adictiva:

Aislamiento social: Los videojuegos son un tipo de entretenimiento que requiere más atención y concentración que cualquier otro tipo de actividad de ocio. Por este motivo, las partidas que se realizan llegan a ser muy intensas para poner a prueba los estímulos y las capacidades cognitivas. Una persona que abusa habitualmente de ellos, dedicará menos atención a su entorno, y en especial, a sus relaciones sociales. Por otra parte, en las personas más solitarias puede ser un medio para mantenerse en contacto con otros individuos o para paliar el dolor de la soledad y esto las hace más vulnerables.

Pérdida de rendimiento: Pasar demasiado tiempo jugando a videojuegos incide directamente en la gestión de las responsabilidades y tareas cotidianas. Entre ellas, la necesidad de dedicar atención a los estudios o al trabajo. En consecuencia, se experimenta un retroceso en el rendimiento y en la productividad, y la persona es incapaz de adquirir nuevas habilidades o competencias que impulsen su educación.

El placer de los videojuegos como recompensa: Cuando el videojuego se vuelve una escapatoria para no enfrentar los problemas cotidianos o un lugar de confort, el adicto se ve recompensado al experimentar el placer de disfrutar con el juego, y se olvida temporalmente de sus preocupaciones y la ansiedad.

Pérdida de la noción del tiempo: Frecuentemente, con el abuso de los videojuegos llegan también algunos malos hábitos. La actividad acaba afectando a sus horas de descanso, el descuido de las necesidades básicas y la calidad del sueño.

Dolor muscular: Es común que tras pasar varias horas frente a una pantalla o sin moverse, puedan ocasionarse los primeros problemas de salud. Los más habituales son los que afectan a la musculatura de la espalda, a los brazos y a las piernas. No cambiar de postura ni realizar los descansos necesarios hace que las articulaciones y las demás partes del cuerpo implicadas vayan más allá de su límite permitido en cuanto a resistencia. Por ello, pueden desarrollarse enfermedades óseas o varios problemas de circulación.

La adicción a los videojuegos es una adicción comportamental (al igual que la adicción a los juegos de azar, el sexo, las compras o al móvil), el principal riesgo de estas adicciones es la afectación a la salud mental del afectado. Es importante poder diagnosticarlas lo antes posible para que un especialista le establezca el tratamiento más adecuado. En este aspecto, los amigos, parientes y el entorno más cercano tienen un papel fundamental en el tratamiento y acompañamiento a tiempo.