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Compras virtuales ¿Innovaciones que proponen problemas o soluciones?

13/09/2021

Sin dudas, las compras online se encuentran entre los hábitos que vino para quedarse tras el confinamiento. No son nuevas, pero su crecimiento exponencial deja claro que hoy son mucho más populares.

La prueba más evidente es el crecimiento del Unicornio nacional que cotiza en la bolsa estadounidense Nasdaq. De hecho, el año pasado, su facturación global, u$s 3973,5 millones, fue 73% superior a la de 2019. El gigante regional de comercio electrónico que fundó Marcos Galperin fue uno de los ganadores del impulso que significó la pandemia de coronavirus para el e-commerce.

Si analizamos más en profundidad esta forma de consumo, encontramos ventajas significativas para los clientes, en algunos casos incluso ambas partes son beneficiadas por este sistema. Por nombrar algunas como ejemplo aparece el ahorro de tiempo ya que no hay que hacer colas para comprar, podemos acceder a tiendas y productos en lugares remotos. A su vez, no es necesario tener una tienda física para comprar y vender. Es posible ofrecer y encontrar una gran cantidad de opciones cualquier día y a toda hora. Para algunos productos, la compra es inmediata, por ejemplo libros electrónicos, música y películas. La facilidad y rapidez para comunicarse agiliza la personalización de la compra y de la experiencia de cliente.

 No utilizar dinero en efectivo aporta también a los protocolos adoptados para protegernos del Covid 19, a la vez que agiliza transacciones y contrataciones. La gestión del inventario también es más efectiva ya que los clientes saben en el momento si está disponible lo que buscan y los vendedores pueden reponer antes de que se agoten las existencias.

Se potencian nuevos mercados con la posibilidad de encontrar más clientes y de localizar mejores tiendas a través de los buscadores. Además posibilita comprar y vender productos más raros o menos comerciales, facilitando el acceso a nichos específicos.

 Dicho todo esto, es importante reconocer que existen ciertas desventajas como la falta de comunicación y relación personal entre vendedor y comprador y la falta de contacto directo con el producto, no podemos tocarlo y probarlo hasta que llega, al menos con un día de distancia y en el caso de necesitar cambiarlo, las devoluciones pueden ser un poco incómodas.

 Entre las limitaciones que encontramos, la más evidente es que resulta imprescindible tener un dispositivo desde el cual conectarse a Internet y a su vez garantizar de alguna manera que la conexión sea segura. Los prejuicios y miedos a los pagos fraudulentos, las estafas y al robo de la información personal o hackeo, dificultan la fidelización con los clientes.

 Enumeradas de esta manera, las ventajas llevan la delantera. ¿Cuál es tu experiencia? ¿Se te ocurren otras oportunidades o inconvenientes que puedan surgir? Al inicio dijimos que las compras virtuales llegaron para quedarse, pero como te digo una cosa te digo la otra: hay situaciones en las que pueden llegar a convertirse en un verdadero dolor de cabeza.